Diástasis abdominal

El músculo más profundo del abdomen es el músculo transverso del abdomen. Tiene dirección perpendicular al cuerpo, rodea todo el tronco, por lo que funciona como una faja natural que da estabilidad a nuestra columna y nuestro cuerpo.

El más superficial, por encima de los oblicuos y del transverso, está el músculo recto del abdomen. Sus fibras llevan la misma dirección que nuestro tronco, por eso al activarse flexiona el cuerpo, es el encargado, de hacer los abdominales clásicos de elevar la cabeza. Están unidos entre sí por una línea media de aponeurosis que les aporta flexibilidad y contención del paquete visceral, esta línea Alba. Es la que permite la distensión de los rectos durante el embarazo, permitiendo y acompañando el aumento de volumen del útero gestante y que en la mayoría de los casos la reconoceréis por su famosa tinción a un color oscuro debido a los cambios hormonales que alteran la melanina en esta zona. Es de consistencia fibrosa y por lo tanto no puede estirarse como lo hacen otras estructuras.

Durante el embarazo, la suma de los cambios hormonales producidos por la progesterona, los estrógenos y la relaxina, y la causa mecánica dada por el crecimiento uterino, causa en muchos casos un estiramiento de los músculos rectos del abdomen. La consecuencia a este estiramiento es una separación de dichos músculos conocida como Diástasis Abdominal.

En mujeres sanas existe una sinergia entre los músculos Rectos del Abdomen y la musculatura del Suelo Pélvico. El suelo pélvico actúa junto con los músculos abdominales y los multífidus en la estabilización del tronco. Así, en mujeres que presentan deterioro de la pared abdominal puede ser una de las causas de disfunciones en el suelo pélvico.